¿Dónde está la Clave para dejar el Orgullo?

¿Te has puesto a pensar las consecuencias de nuestro orgullo? Cierto día estaba manejando hacia mi trabajo y de pronto el flujo de trafico se comenzó a hacer mas pesado, -la razón era evidente-, un choque entre dos carros, por la forma en la que estaban ambos autos deduje de manera acertada que un chofer no quiso dejar pasar al otro conductor y esto causo este accidente. Mientras seguía manejando me puse a pensar y este tipo de alcances son muy comunes y todos tienen la misma raíz, el orgullo y el egoísmo, solamente venía una pregunta en mente: ¿que le costaba al primer conductor detenerse dos segundos o mínimo reducir su velocidad?de esta manera ellos se evitaban el choque y también las largas filas de trafico, y que todos llegamos tarde a nuestros destinos por su orgullo.

¿Qué es el Orgullo?

clave para dejar el orgullo

Sabías qué la palabra orgullo significa un exceso de estimación hacia los propios méritos que te hacen suponer que eres superior a los demás. Y la verdad es que los problemas de orgullo van mucho más allá que un accidente de trafico. Si somos un tanto sinceros con nosotros mismos, todos tenemos algo de orgullo; hay estudios científicos los cuales han revelado que esto está en nuestra naturaleza, prácticamente desde que nacemos somos unos bebes adorables y bonitos, pero orgullosos; el ejemplo está muy claro, desde el momento en que no queremos compartir nuestros juguetes. Ya en otra etapa de vida, de acuerdo con estudios sobre la relación entre el ego y el adulto, aún cuando somos adultos tenemos un “Yo niño”, eso quiere decir que esas actitudes las repetimos conforme pasa el tiempo tienen una misma raíz, buscar el beneficio propio antes de buscar el beneficio de los demás.

Amor y Orgullo

Algo que siempre ponemos de pretexto es el típico “Yo pensé”, por ejemplo: yo pensé que se iba a frenar, yo pensé que me lo iba a dar, yo pensé que te iba a gustar… porque al final de cuentas no buscamos ceder, al contrario pensamos que el otro va a ceder.

La discusión clásica entre las relaciones de pareja radica en que tú no le vas a hablar a tu pareja hasta que ella te hable primero y lo peor de todo es que tú puedes morir de ganas de hablarle pero claro no vas a ceder. La pregunta es, ¿vale la pena dejarse de hablar?, ¿vale la pena no decir lo que sientes?, ¿vale la pena evitar pedir perdón?, ¿vale la pena no querer reconocer tus errores?, etc. La conclusión puede ser muy sencilla a éstas preguntas, el orgullo destruye.
Una de mis lecturas favoritas es la definición del amor incondicional, la cual dice que el verdadero amor no tiene envidia, el verdadero amor no hace nada indebido, tampoco no busca lo suyo, ni guarda rencor, sino al contrario, todo lo soporta, todo lo cree y todo lo espera. Este tipo de amor incondicional que hace ceder al orgullo no tiene que ser exclusivamente a tu novio o novia, porque todos sabemos que nos tenemos que comportar con los demás, así como nos gustaría que ellos se comportaran con nosotros, aunque ese comportamiento no siempre termine como algo que nos haga sentir bien.

Tener amor del tipo «no busca lo suyo» por los demás va de la mano con ceder tus expectativas y tus deseos con el afán de servir y de hacer algo bueno por alguien. Así pues, la próxima vez que te veas en esa encrucijada de orgullo piensa por un momento en la otra persona, ¿qué tanto te cuesta hacer algo por ella? ¿qué tanto estás dispuesto a ceder?…Estoy seguro que si todos pensáramos en los demás más que en nosotros mismos, viviríamos en un mundo con ideas completamente diferentes.

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