Evidencia Médica de la Muerte de Jesús en la Cruz

¿Hay evidencia médica sobre la muerte de Jesús?…Hace poco una ex alumna mía me pidió un material de un curso de la confiabilidad de la Biblia y me hizo recordar este interesante tema. Muchos ateos y gente que cuestiona la veracidad de las escrituras andan por ahí dando argumentos tales como: “Es posible que Jesús no haya muerto en la cruz.” Esto para la fe, significa una completa aniquilación de lo que creemos como verdad. Si Jesús no muere en la cruz, tampoco habría razón para creer que resucito de los muertos, por lo tanto no habría razón para creer que es Dios.

Antecedentes a la Evidencia Médica

Evidencia Médica de la Muerte de Jesús en la Cruz

El relato, Juan 19: 17-20 (NTV):

Él, cargando su propia cruz, fue al sitio llamado Lugar de la Calavera (en hebreo, Gólgota). 18 Allí lo clavaron en la cruz. También crucificaron a otros dos con él, uno a cada lado, y a Jesús, en medio. 19 Y Pilato colocó un letrero sobre la cruz, que decía: «Jesús de Nazaret, el Rey de los judíos». 20 El lugar donde crucificaron a Jesús estaba cerca de la ciudad, y el letrero estaba escrito en hebreo, en latín y en griego, para que muchos pudieran leerlo.”

¿Realmente Jesús murió en la cruz o solo fue una farsa?

Antecedente del jardín:

  • Lucas 22:44. Jesús se encontraba orando en Getsemaní, el texto describe las “Gotas de sudor como sangre”, ese no es un texto al azar, no es una dramatización, ni tampoco es una metáfora, la explicación real de “Gotas de sudor como sangre” se encuentra en el libro de los médicos y es llamado trastorno de hematidrosis, este trastorno se genera cuando existe un alto estrés psicológico. Lo que ocurre es que la ansiedad rompe los vasos capilares en las glándulas sudoríparas, como resultado, el sudor sale con mezclado con sangre. La hematidrosis provoca que la piel se ponga extremadamente frágil. Esta es una observación muy importante ya que tan sólo unas horas después, Jesús sería flagelado por los soldados romanos.

Antecedente de los latigazos:

  • Uno de los registros más importantes que tenemos sobre los romanos es que eran famosos por las torturas que infligían. En lo que se refiere a los latigazos, las flagelaciones eran conocidas por ser terribles y brutales. Generalmente, este tipo de castigo consistía en 39 latigazos, pero el numero de latigazos podía variar según el estado de ánimo del soldado y podía exceder los 40 azotes.
  • Alexander Metherell, un historiador y doctor experto en el tema comenta al respecto: “Los soldados usaban látigos con cuerdas de cuero trenzado con bolas de metal entretejidas. Cuando el látigo golpeaba la carne, esas bolas provocaban moretones o contusiones, las cuales se abrían con los demás golpes. El látigo también tenía pedazos de hueso afilados, que provocaban cortes en la carne severamente. La espalda quedaba tan desgarrada que la espina dorsal a veces quedaba expuesta debido a los cortes tan profundos. Los latigazos iban desde los hombros pasando por la espalda, las nalgas y las piernas.”
  • Observación de otro doctor experto en el tema: “Mientras continuaba la flagelación, las laceraciones, rasgaban hasta los músculos y producían jirones temblorosos de carne sangrante.”

Otras observaciones importantes sobre los latigazos:

  • Eusebio es considerado como uno de los más grandes historiadores del siglo III, uno de los comentarios que él hizo al respecto de la tortura romana de los latigazos fue: “Las venas de la víctima quedaban al descubierto y los mismos músculos, tendones y las entrañas quedaban abiertos y expuestos.”
  • Otros comentarios importantes del Dr. Alexander Metherell “Sabemos entonces que muchas personas morían por este tipo de castigo inclusive antes de que pudieran ser crucificadas, por lo menos la víctima podía experimentar un dolor tremendo y entrar en estado de conmoción hipovolémica.”

Antecedente de la caminata después de los latigazos:

  • Mientras Jesús recorría el camino hacia el lugar de ejecución en el Calvario el relato claramente nos dice que Jesús se desplomo y un soldado romano le ordenó a Simón que cargara la cruz por él (Mateo 27:32). Este desplome era por las pocas fuerzas que tenía Jesús después de haber sido azotado, la perdida de grandes volúmenes de sangre hace que el cuerpo también pierda grandes volúmenes de agua por lo que el organismo comienza inmediatamente a fatigarse.

Esta fatiga se explica por el estado en el que quedó después de los latigazos, en medicina ese estado se conoce como conmoción hipovolémica y se refiere al efecto que se tiene cuando una persona sufre grandes cantidades de pérdida de sangre. La conmoción hipovolémica tiene 4 fases:

  1. El corazón se acelera para tratar de bombear sangre que ya no existe.
  2. Baja la presión sanguínea lo cual provoca un desmayo o colapso. (Este colapso se refleja claramente cuando Simón le ayuda a cargar la cruz.)
  3. Los riñones dejan de producir orina para mantener el volumen restante.
  4. La persona comienza a sentirse sedienta porque el cuerpo ansía fluidos para reponer el volumen de sangre perdida.

Antecedente de la sed:

  • Al ser crucificado, (Juan 19:28) Jesús dijo en la cruz: “Tengo sed”. Esa referencia nos da un reflejo del estado en el que se encontraba Jesús poco antes de morir. Su cuerpo ya había perdido demasiada sangre y ansiaba algo de fluidos para seguir sobre viviendo.

¿Cómo fue la crucifixión?

  • Al crucificarlo, lo acostaron y pusieron sus manos en posición abierta en el madero horizontal. Las estacas que usaban los romanos eran de estacas de 12 a 17 centímetros y afiladas hasta terminar en una punta aguda. Aunque la mayoría de las pinturas muestran que Jesús tenía clavos en las manos, los clavos fueron atravesados a través de sus muñecas, en el lenguaje de ese tiempo, la mano se consideraba como parte de las muñecas, por eso el relato no hace diferencia alguna entre mano y muñeca. Sin embargo, la razón por la cual era clavada la persona desde la muñeca era debido a que la posición podría trabar la mano y desgarrar la mano, causando que se cayera de la cruz. El clavo atravesaba por un lugar donde se encuentra el nervio mediano, ese nervio es el nervio mayor que sale de la mano y al ser clavado, quedaba triturado por las estacas. El nivel de dolor comparado a sufrir una estaca clavada en esa área de la muñeca, es equivalente a tomar un par de pinzas y triturar el nervio cubito ubicado en el codo, ese nervio cubito es el nervio que duele tanto cuando nos pegamos y nos entume casi todo el brazo. El dolor es absolutamente insoportable. Tanto dolor generaba dicha tortura que se tuvo que inventar una palabra llamada excruciante, que significa, “de la cruz” ya que no había ninguna palabra que pudiera describir el dolor y la angustia de la cruz. Al igual que las manos, al clavarle los pies, Jesús debió haber sentido un dolor similar. A demás de esto, debido a la posición en la cual fue crucificado, sus hombros se dislocaron, ya que se encontraba fuertemente presionado al madero.

Evidencia Médica de la Muerte de Jesús en la Cruz

¿Medicamente cual fue la causa de la muerte?

  • La muerte en la cruz era lenta y agonizante, resultaba ser por asfixia. Con todo esto el Dr. Alexander Metherell comenta al respecto: “La razón es que la presión ejercida en los músculos y en el diafragma pone al pecho en la posición de inhalación; básicamente para poder exhalar, el individuo debía empujar hacia arriba con los pies para que la tensión de los músculos se aliviara por un momento, al hacerlo el clavo desgarraría el pie hasta quedar finalmente incrustado en los huesos tarsianos. Después de arreglárselas, la persona podría relajarse y descender para inhalar otra bocanada de aire. Nuevamente tendría que empujarse hacia arriba para exhalar raspando su espalda ensangrentada contra la áspera madera de la cruz. Así continuaría hasta que por el agotamiento ya no pudiera empujarse hacia arriba para respirar. A medida que se reduce el ritmo respiratorio se produce lo que se llama acidosis respiratoria, el dióxido de carbono se disuelve en la sangre como ácido carbónico lo cual causa que aumente la acidez en la sangre. Eso lleva a un pulso irregular. Esto finalmente llevaría a Jesús al sentir que su corazón latía de forma errática y a decir: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. (Lucas 23:46)”

Otras observaciones importantes al respecto:

  • Aunque estamos analizando la evidencia médica de la muerte, hay un punto muy importante que se debe observar, los soldados romanos eran los encargados de infringir la pena impuesta sobre el culpable. La máxima pena para los peores criminales era la crucifixión. Si uno de los soldados no cumplía con su responsabilidad de infringir el peso del castigo sobre el culpable, entonces él mismo tendría que sufrir la pena del acusado. Eso puede ser más que suficiente evidencia para creer que todo soldado romano no solamente infringiría el castigo sobre el acusado, sino que se aseguraría de sobre manera que el mismo muriera, quizá por esa razón a veces los soldados azotaban más de la cuenta a aquellos que iban a crucificar, para asegurarse de que murieran, se sabe inclusive, que muchos de los que azotaban antes del castigo de la cruz, morían siquiera antes de poder llegar a ser crucificados.

Evidencia Médica de la Muerte de Jesús en la Cruz

  • La hematidrosis: el trastorno aparece unas cuantas horas antes de los azotes dejando la piel de Jesús frágil y vulnerable. Este es un antecedente sumamente importante porque es el paso que lleva al desangre de la víctima.
  • Los azotes: Jesús fue azotado por un soldado romano al menos 39 veces, este azotamiento no tuvo compasión alguna, era desgarrar a la víctima hasta su máxima expresión, inclusive si esto tuviera que significar la muerte del acusado antes de ser crucificado.
  • La conmoción hipovolémica: en el camino hacia el Calvario, Jesús ya había perdido el volumen de sangre suficiente para haber entrado en este estado, suceso que desencadena una arritmia de corazón y una acidez en la sangre.
  • Efusión peri cardíaca: debido al paro cardíaco que Jesús sufrió por las grandes perdidas de sangre, el corazón se rodea con una membrana.
  • Efusión pleural: al igual que la membrana se acumula alrededor del corazón, durante las grandes perdidas de sangre y arritmia, también se junta alrededor de los pulmones. Esta membrana es una acumulación en forma de fluido que se refleja finalmente cuando el soldado clava la lanza en el costado de Jesús. Uno de los testigos oculares que fue Juan, menciona claramente en su relato que Jesús fue atravesado por un soldado con una lanza en el costado, sin embargo en su relato él menciona que salió sangre y agua. Esta agua en el testimonio ocular de Juan 19:34 no era agua, sino era la efusión peri cardíaca y pleural debido al paro cardíaco por asfixia.

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Referencias:

  • Strobel, Lee (2000), El caso de Cristo, una investigación exhaustiva, Editorial Vida, EUA, pp. 336
  • Jones Paul, Thimothy (2007), ¿Por qué puedo confiar en la Biblia?, B&H Español, Nashville, Rose & Bristor Publishing
About
Psicólogo y blogger profesional, autor de más de 400 artículos, cristiano y apasionado de los temas sobre la Biblia y la ciencia. Mi postura es creacionista, sé que hay más evidencia para respaldar una tierra joven que un universo de millones de años. Tengo mi fe puesta en Cristo, desde mi pi punto de vista, la fe y la lógica, no están peleados, sino se complementan.

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