Jesús: ¿Mentiroso, Loco o Hijo de Dios?

Todos hablan acerca de la persona de Jesucristo, pero; ¿realmente sabes quién es Jesucristo? ¿Le conoces? ¿Te has preguntado si realmente él es quien afirma ser? Se han recibido muchas respuestas a lo largo de la historia. Cualquiera que sea la respuesta, nadie puede escapar al hecho de que Jesús realmente vivió y que su vida cambió en forma radical la historia humana para siempre. ¿Quién era Jesús de Nazaret?  ¿era un mentiroso jugando a ser el Hijo de Dios? o ¿un loco que no sabia ni lo que decía y estaba viviendo una mentira que el pensaba que era verdad? o ¿realmente El es quien afirmaba ser y es el Hijo de Dios?

(Nota: este artículo en su mayoría es una cita textual del autor Josh McDowell, 2004)

El trilema: Jesús Mentiroso, Loco o Hijo de Dios

Jesus loco, mentiroso hijo de Dios

Vamos a considerar de la manera más básica la vida de Jesús, sin llegar a ser religiosos y notaremos el increíble impacto que ha tenido en la historia de la humanidad. Un escritor del siglo XIX lo dijo de esta manera:

“Jesús nació en una aldea insignificante; era el hijo de una campesina. Creció en otra aldea, donde trabajó como carpintero hasta que tuvo 30 años. Luego fue un predicador itinerante por tres años. Él nunca escribió ni un libro, ni nunca tuvo un puesto oficial. Nunca formo una familia, ni fue dueño de una casa. No fue a la universidad ni tampoco visitó nunca una gran ciudad. Él nunca viajó a más de 300 Km del lugar en el cual nació. No hizo ninguna de las cosas que comúnmente acompañan a la grandeza, su única credencial era su propia persona. Él tenía solo 33 años cuando la ola de la opinión publica se volvió en su contra. Sus amigos huyeron y uno de ellos lo negó. Fue entregado a sus enemigos y pasó por lo que era la imitación de un juicio. Fue clavado en una cruz entre dos ladrones. Mientras se estaba entre sus ejecutores, jugaron a la suerte para obtener sus vestimentas, mismas que eran la única propiedad que había tenido sobre la tierra. Una vez que hubo muerto fue colocado en una tumba prestada, por la compasión de un amigo. Diecinueve siglos han pasado, y hoy Él es la figura central de la raza humana. Todos los ejércitos que han marchado, todas las armadas que han navegado, todos los parlamentos que se han reunido, todos los reyes que han reinado, si los juntáramos, no han afectado la vida de la humanidad sobre esta tierra tanto como lo ha hecho la vida de Jesús.”

 “Entonces Jesús les preguntó: Y ustedes, ¿qué opinan? ¿Quién soy yo?, Pedro contestó: —Tú eres el Mesías, el Hijo de dios que vive y da vida.” (Mateo 16:15-17)

Nos encontramos con tres alternativas en cuanto a las afirmaciones sobre Jesús ser el Hijo de Dios.

  1. Sus afirmaciones eran falsas y él sabia que sus afirmaciones eran falsas, entonces él engañaba deliberadamente y eso lo convertía en un mentiroso, terco y necio porque murió por ello.
  2. Sus afirmaciones eran falsas y él no sabia que sus afirmaciones eran falsas, por lo tanto él fue sinceramente engañado por sus pensamientos, y eso lo convertía en loco de remate.
  3. Sus afirmaciones eran verdaderas, por lo tanto; es el Hijo de Dios, y tu te encuentras en la situación de aceptarlo y seguirlo o simplemente ignorarlo como si no pasara nada.

Analicemos más profundamente estas opciones y lleguemos a una conclusión juntos:

¿Era Jesús un mentiroso?

Si al hacer sus afirmaciones, Jesús sabía que no era el Hijo de Dios, entonces él estaba mintiendo. Sin embargo, si era un mentiroso, entonces también era un hipócrita, porque él les dijo a otros que fueran honestos cualquiera que fuera el costo, mientras él al mismo tiempo estaba enseñando y viviendo una gran mentira. Mucho peor que eso, era un demonio, porque libremente les decía a otros que confiaran en él para su destino eterno. Finalmente, también seria un terco y necio, porque fueron sus afirmaciones en cuanto a ser Hijo de Dios las que lo condujeron a su crucifixión y muerte.

Si Jesús era un mentiroso, un hipócrita, y por ende un hombre malo y necio, ¿cómo podemos explicar el hecho de que él nos dejó la instrucción moral más profunda y el ejemplo de amor más poderoso que es dar su vida en rescate por muchos como no lo hizo nadie mas que Jesús. ¿Puede una persona mentirosa enseñar verdades éticas y morales tan desinteresadas y profundas al mismo tiempo que vive una vida ejemplar como lo hizo Jesús? El mismo análisis de las frase no tiene sentido alguno.

La respuesta es mas que obvia; ¡Jesús no fue un mentiroso! Una persona que vivió una vida intachable como la de él, que enseño lo que él enseño y murió por la causa por la que él murió, jamás pudo haber sido una persona mentirosa.

¿Era Jesús un lunático?

Si ya era increíble pensar que Jesús podía haber sido un mentiroso, analicemos el siguiente razonamiento… ¿podría Jesús haber pensado que era Hijo de Dios, pero estar en un error y su mente haya jugado con él? Después de todo es posible ser sincero y estar equivocado a la vez. Debemos recordar que para que alguien pensara que era Dios, especialmente en una cultura sumamente monoteísta, y luego decirle a otros que su destino eterno dependía de creer en él, no era algo de simple fantasía, sino más bien los pensamientos de una persona sumamente loca. ¿Era Cristo una persona así?

Napoleón Bonaparte al respecto de Jesucristo dijo lo siguiente:

Conozco a los hombres, y puedo decirles que Jesucristo no es meramente un hombre. Las mentes superficiales ven un parecido entre Cristo y los “fundadores de imperios” o los “dioses” de algunas religiones; este no es el caso puesto que tal parecido no existe. Entre el cristianismo y cualquier otra filosofía existe una distancia infinita.

Todo lo referente a Cristo me asombra, su espíritu me anonada, su voluntad me confunde; entre Él y cualquier otro personaje de la historia del mundo no hay un solo término posible de comparación. Ciertamente Alejandro, Cesar, Carlomagno y yo hemos fundado imperios pero… ¿sobre qué descansan las creaciones de nuestro genio?… sobre la fuerza; sin embargo, Jesucristo fundó su imperio sobre el amor y estoy seguro que aún en esta misma hora millones de personas (de todas clases sociales y edades; voluntaria y gustosamente) darían su vida hasta la muerte por Él, el día de hoy.

Solamente Cristo ha llegado a tener tal éxito ante las barreras del tiempo y del espacio, a través del intervalo abismal de mil ochocientos años. Jesucristo solicita lo que la filosofía puede a menudo buscar en vano: el corazón del hombre; e incondicionalmente su demanda es satisfecha sin tardanza. Todo aquel que cree sinceramente en Él, experimenta ese Amor “sobrenatural” hacia Él; este fenómeno es indescriptible pues está más allá de la comprensión del hombre. El tiempo, que es el gran destructor, no puede (no ha podido, ni podrá) agotar su fuerza ni tampoco poner un limite a su alcance.

La naturaleza de la existencia de Cristo es misteriosa, debo admitirlo, pero este misterio satisface las necesidades más intimas del hombre, por lo tanto si se le rechaza, el mundo es un enigma inexplicable; más si se le cree, la historia de la raza humana en el mundo es explicada satisfactoriamente.

Él ciertamente es “Un Ser Único”, sus ideas y sentimientos; la verdad que anuncia y su manera de convencer no pueden ser explicadas por alguna organización humana, ni por la naturaleza de las cosas; su mensaje es la revelación de una inteligencia que ciertamente no es la de un hombre mortal, y en ninguna otra parte puede uno hallar (excepto en Él) tal ejemplo de vida. Escudriño en vano en la historia para hallar alguien parecido a Jesucristo o algo que se pueda aproximar al evangelio, pero ni la historia, ni la humanidad, ni las edades, ni la naturaleza me ofrecen algo con lo cual yo pueda compararlo o explicarlo. ¡Aquí todo es extraordinario!”…

¿Es realmente Jesús el Hijo de Dios?

Si Jesús no es un mentiroso, ni un lunático, entonces él debe ser quien afirma ser; el Hijo de Dios.

¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente! (Mateo 16:16)

 Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que había de venir al mundo. (Juan 11:27)

 ¡Señor mío y Dios mío!, exclamó Tomás después de ver al Jesús resucitado frente a él. (Juan 20:28)

 “El principio del evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios”, escribió Marcos  como línea de apertura  en el libro del Nuevo Testamento. (Marcos 1:1)

 Toma tu decisión en cuanto a quien es Jesucristo para ti, no lo tomes a la ligera, Jesús es más real que cualquier cosa  en este mundo y está vivo sentado a la diestra de Dios esperando que tomes lo que será la decisión más importante de tu vida. Si sientes que Jesús te está llamando no ignores su llamado, recurre a Él, te está esperando con los brazos abiertos para darte el regalo más grande y que tengas vida y vida en abundancia (su amor incondicional y tu salvación eterna).

 “Pero estas cosas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, él Hijo de Dios”; lo mas importante es: “para que creyendo tengáis vida en su nombre”. (Juan 20:31)

La evidencia está claramente a favor de que Jesucristo es Hijo de Dios y Señor nuestro, entrégale tu vida y experimenta el amor más grande que alguien jamás te ha ofrecido.  Si tienes dudas acerca de este u otros temas no dudes en contactarte con nosotros.

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Referencia:

  • McDowell, Josh (2004), Nueva Evidencia que Demanda un Veredicto, Colombia, Editorial Mundo Hispano

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