Reflexión del significado de la Amistad

Es increíble poder desglosar las cosas y profundizar en ellas, en este artículo hablaremos sobre la amistad. Vamos a partir de la idea de Aristóteles de que la amistad es un alma en dos cuerpos. Espero puedas leer detenidamente este artículo de reflexión para poder sacar provecho de el y sea uno de esos mensajes de amistad que recuerdes.

Significado de la Amistad

significado de la amistad

El uno mismo, se entiende en esencia como la construcción del yo en base a la relación con el otro. Así como Maritza Montero (2002) lo describe en su artículo La construcción del otro, liberación de sí mismo, el uno no puede coexistir sin el otro. Esto se explica en psicología, porque la identidad se construye a partir de las referencias que uno tiene en relación a objetos, personas o lugares. En pocas palabras, si no tuvieras credencial alguna tales como acta de nacimiento, credencial de seguro social o licencia para manejar, ¿cómo te identificarías?. Siempre que alguien te pregunta ¿quién eres? Harás una referencia directa a algo externo, a alguna referencia ajena al uno mismo. Uno puede ser un rol, una etiqueta,  un nombre, un numero y muchas referencias sociales. Sin embargo en esencia, si no hubiera ninguna referencia con la cual identificarse, uno tendría que hablar del uno mismo como yo.

Es exactamente en ese lugar del uno mismo sin referencia a una identidad donde comienza la construcción. No tiene ningún sentido el yo sin el otro, debido a que si no se encuentra una relación que construya nuestro uno mismo, ser o no ser alguien queda excluido del paradigma de «existir por una razón», independientemente de cualquier otra cosa. Así pues, somos narrados en base a la percepción y catalogo de la otredad, así nos crean; y por medio de ese vínculo llegamos al sentido del por qué existir, de la relación; por ende, se concluye que vivimos en un universo donde las relaciones son elementales para la coexistencia, tal y como se resume en la frase: «existir, también es cuestión de ser nombrado.»

Partiendo de la premisa de que el sí mismo se construye a partir de la relación con la otredad, entonces podemos definir que la calidad de vínculo en relación al otro depende del nivel de profundidad, interacción y conocimiento que se tiene de la contraparte. Es decir, la relación conlleva factores tales como el afecto, el tiempo y la calidad. No entraremos a detalle en los diferentes tipos de amor, sino lo que nos concierne en esta dialéctica es la explicación de la frase de Artistóteles:

La amistad es un alma en dos cuerpos

reflexión de amistad

Como menciono en los párrafos anteriores, tomaremos al uno mismo como la esencia del alma y tomaremos la dualidad cartesiana del ser bipartito: alma y cuerpo, para poder explicar esta aparente paradoja de lógica en el campo ontológico. En la dirección estricta del sentido común, los otros se componen de diferentes construcciones del uno mismo, pues existen sin la aparente necesidad del otro, pero coexisten por la relación del sí mismo en el uno mismo. Un alma se puede componer de cualquier abstracción de la imaginación, llámese figura, forma, o esencia y el alma se reduce al sí mismo. Dos almas entonces, en relación, pueden llegar a tal grado de profundidad en esencia de la relación, que se construye del sí mismo hacia el otro, que el otro se vuelva uno en el sí mismo. Aunque en el sentido de la individualidad cartesiana el sí mismo sigue existiendo independiente del sí mismo en la otredad. Al final, en el sentido del uno, ya no hay otro, sino sólo uno, ambos mí mismo se vuelven uno en el sí mismo.

Ahora, en su función constitutiva del ser, al hablar de alma, podríamos imaginar cualquier cosa, pero tomemos una figura o una forma parecida a la del cuerpo, pero en esencia intangible. Si tomáramos las dos formas para que fueran una sola, sólo se podría imaginar de manera creativa, tal y como dos impresiones en una sola; quizá el ejemplo más obvio que me ocurre sería la luz, aunque nosotros la veamos de un solo color, la luz se compone de distintas gamas de colores que mejor se expresan en el arco iris. El azul coexiste a lado del verde y así sucesivamente, cada color es uno en sí mismo pero otro en relación a su constitución total, la luz. Igual el alma, quizá podríamos tomar la forma intangible e imprimirla en la misma alma para poder decir que así como el arco iris es uno en luz pero múltiple en colores, el alma es una en sí misma, pero múltiple en amistad, en el sí mismo de otros, pues de la correspondencia que existe entre personas, nace la amistad y de la amistad nace el uno mismo en el sí mismo, de tal modo que una cosa no puede ser sin la otra.

Entonces es correcto afirmar que si nuestros amigos son del alma, debemos tener el mismo cuidado con ellos que tendríamos con uno mismo, pues el sí mismo de la contraparte es el mismo uno en el otro de la relación que constituye el ser. Nos crean y nosotros los creamos a los otros. La amistad se cuida y se valora porque si el otro equivale al uno mismo y nosotros al otro, nuestra relación en esencia entonces es de una sola alma. «Sólo en la relación, sabemos qué somos» —Maritza Montero.

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Referencia:

  •  Montero, Maritza (2002) Construcción del otro, liberación del sí mismo, Utopía y Praxis latinoamericana, vol. 7, pp. 41-51

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